16/11/2017

Kimbe Bay, corales resistentes al calor


Este martes 14 de noviembre, llegamos a unas pocas millas de Kimbe, capital de la provincia de West New Britain. A lo largo de la costa norte de esta isla de Papúa Nueva Guinea, hemos completado las últimas millas sin viento y con ayuda de los motores.
 
Una sucesión de volcanes, algunos aún activos; Islotes de roca de lava, donde florece una exuberante vegetación tropical: Durante las últimas horas de navegación, el paisaje ya anuncia la vecina Indonesia. Esta noche, en un anclaje bien protegido, Tara está se encuentra a unos escasos 5° al sur del ecuador.
No estamos allí por casualidad. Kimbe Bay es un importante sitio de biodiversidad: se comenta que  hospeda el 60% de las especies de coral presentes en el área Indo-Pacífico. Este corazón del Triángulo de Coral sería también el lugar de origen de todos los corales. Según Alfred Yohang Ko'ou, nuestro observador científico de Papúa, "esta es la cuna, el primer nido de todos los corales del Pacífico. Las corrientes oceánicas habrán hecho el resto dispersando estas poblaciones madres”.

Con 110 kilómetros de ancho por 60 de largo, Kimbe Bay será estudiado por el equipo científico, dirigido por Rebecca Vega Thurber (Oregon State University); Aquí, se programan tres nuevos sitios de muestreo.

Primera inmersión de exploración y muestreo en la entrada de Kimbe Bay: se confirma la extraordinaria biodiversidad y la salud del pólipo en estas aguas muy calientes, con un promedio de 30 °C.  Es un punto de particular interés para los investigadores: ¿por qué no se blanquea el coral en aguas tan cálidas?

En medio de un área de más de cien volcanes visibles desde la orilla, tenemos el privilegio de contemplar los más violentos de esta zona, los picos Vulcan y Tavurvur, cerca de la nueva ciudad de Rabaul. Las fumarolas que escapan de la caldera del Vulcan, con fuertes olores a azufre, nos recuerdan que estos gigantes parcialmente dormidos engulleron la antigua Rabaul en 1994.


El coral vive aquí en aguas cuyas temperaturas son, entre otras cosas, influenciadas por este ambiente, donde se conjugan los estreses térmicos. ¿Los corales de Kimbe Bay traerán nuevos elementos para comprender mejor por qué estas colonias son resistentes a tales temperaturas, vinculadas a la intensa actividad volcánica circundante?

Simon Rigal, capitán de Tara desde Whangarei, Nueva Zelanda, desembarca pronto. Samuel Audrain toma el relevo.

Vincent Hilaire.

08/11/2017

Yanaba island


Después de abandonar el sitio de estudio de la acidificación, nos adentramos más en el territorio de Papúa, navegando durante la noche hacia el noreste, hasta el atolón de Egum. Debemos someternos nuevamente a un recibimiento tradicional, la “costumbre”, que se lleva a cabo en la isla de Yanaba, en medio de chozas tradicionales sobre postes que miran hacia la laguna. Estas “costumbres”, que son indispensables para continuar nuestro muestreo, nos recuerdan la necesidad de tomarse el tiempo para escucharnos y hablarnos, unos a otros. Esta vez, nos tomará cuatro horas.
Llegamos temprano esta mañana en el pequeño y poco profundo desfiladero del atolón de Egum. Nicolas Bin, el segundo, sube en el mástil para señalar los arrecifes. Esta zona no ha sido hidrografiada todavía, no existen mapas náuticos. Anclamos frente al pueblo de la isla de Yanaba.
Una canoa con vela bien establecida, maniobrada con destreza, se acerca. Es el jefe tradicional, Andrew, un hombre maduro con mirada chispeante. Él nos invita a unirnos a su comunidad, después del servicio religioso dominical, para explicar nuestra visita al atolón.

A principios de tarde, Loïc, Vincent, Joern, Cristoph y, por supuesto, Alfred Yohang Ko'ou, nuestro observador científico  papú, y yo, aterrizamos en la playa.
Pasamos dos horas esperando a la sombra de la cabaña del jefe tribal,  que la comunidad se reúna junto a sus personeros: el jefe del consejo, el director de la escuela, el magistrado. Los niños aprovechan la espera para curiosear, preguntar, y así crear lazos de confianza.
Orador experimentado, tranquilo y relajado, Alfred puede entonces exponer los propósitos de Tara Pacific y el trabajo que proyectamos aquí.

Alrededor de 500 personas viven en autarquía en las dos islas habitadas del atolón. Ciento veinte niños asisten a la escuela. No hay enlaces regulares a las "grandes" islas cercanas. Dependen de sus canoas con pequeñas velas y cuerdas hechas de materiales totalmente naturales. Estos isleños son excelentes marineros. Para llegar a la capital de la provincia, Alotau, navegan durante dos días.
 El consejo delibera y nos permite tomar muestras de corales en sus aguas, después de negociar las tarifas de tal autorización.

Visitamos luego este pueblo muy bien ordenado y mantenido frente a la playa. En la escuela, ofrecemos algunos útiles y las revistas de Tara Junior a los maestros.
Las únicas dos chozas en ruinas cercanas son la clínica médica y la oficina de correos, cerradas desde hace diez años... ¿Dónde está el Estado?

Estas personas son tan cercanas, y tan aisladas a la vez; sin energía eléctrica, un panel solar y una batería de vez en cuando. Sin radiocomunicación, sin enlace satelital, sin internet. Un motor fuera de borda de 30 HP, que solo funciona en reversa, guardado bajo candado en una cabaña. Los plásticos (boyas, envases...) que trae el mar, se utilizan nuevamente para otros fines. Nada se pierde, todo se transforma.
Los últimos extranjeros en visitarlos fueron dos antropólogos australianos que pasaron dos meses con ellos, hace más de un año. Muy raras veces pasan barcos por aquí.
Sin embargo, los habitantes se atreven a esperar que, algún día, unos turistas los visiten y que así puedan crear algo de actividad económica.

Mi sensación es mixta: no puedo evitar pensar que estas personas viven en un pequeño paraíso. Pero las heridas agudas e infectadas que estos jóvenes nos muestran al pedirnos medicamentos, me  recuerdan la dura realidad.

Tan pronto como se otorga la autorización, Jon, Becky, Grace y los dos Guillaume, se lanzan, en avanzada, en uno de nuestros dos anexos, para ubicar el lugar de nuestro próximo muestreo.
Mañana, alrededor de las 5:30 zarparemos para acercarnos a esta nueva área de estudio.

Simon Rigal, capitán de Tara

03/11/2017

Tradición en Papúa Nueva Guinea



Salimos de Alotau el 1 de noviembre al mediodía, para llegar de noche a la isla de Normanby, 43 millas al noreste. En la mañana, canoas de niños y adolescentes rodean Tara con curiosidad y sonrisas de bienvenida. A las 7:30, con un sol rasante ya instalado sobre el bosque tropical, desembarcamos para saludar a los anfitriones. Nuestra delegación dirigida por Simon Rigal y el  observador científico papú embarcado, Alfred Yohang Ko'ou, toca tierra en la isla de Soba Soba. Los niños lucen encantados mientras los adultos, más retraídos, aguardan el primer saludo formal. 
 
Al pie de dos viviendas hechas de palma trenzada, nos sentamos en el suelo alrededor de una estera de palma desplegada para nosotros. Rodeados de perros, gallinas y un puerco, la familia reunida nos da la acogida tradicional como es costumbre.
Alfred explica de donde venimos en idioma papú, qué hacemos en la expedición, y, usando el mapamundi de su camiseta de Tara, muestra el recorrido de la goleta desde Francia. Kanagola, el jefe de la comunidad, escucha atentamente.

Nuestra jefa científica, Rebecca Vega Thurber, Beckie, detalla luego nuestro interés en esta bahía y lo que nos gustaría hacer allí. El jefe sigue prestando sostenida atención en silencio, sin expresar reacción alguna. De repente, él sale  de su silencio: "¡Ah, the bubbles! “ (Las burbujas).

Beckie recuerda que una misión ya ha visitado el lugar en 2013, para estudiar las burbujas de CO2 que emanan del fondo marino. Kanagola asiente. Beckie concluye: “Hemos venido para hacer una nueva campaña sobre esas burbujas de dióxido de carbono y sus consecuencias en el ecosistema coralino. Luego compararemos estos resultados con los anteriores.  El océano se está acidificando ahora mismo y ustedes tienen,  frente a su playa, un laboratorio excepcional.”

El jefe de la comunidad se muestra confiado: "Les doy permiso para hacer lo que tienen que hacer aquí. Pero si van a la siguiente bahía, tendrán que pedirle su consentimiento a la otra comunidad”.
Simon saca de su mochila algunas revistas de Tara Junior en inglés, y se las da: "Son revistas para niños, pero como adulto, aprendí muchas cosas." Kanagola le agradece con una sonrisa.
El ceremonial termina. Se nos da permiso para tomar algunas fotos de este cuadro de la vida tradicional, sin electricidad ni agua. 

Vincent Hilaire

02/11/2017

El Triángulo de Coral


Antes de abandonar las aguas de las Islas Salomón, Rebecca Vega Thurber, bióloga de la Universidad del Estado de Oregón, y coordinadora científica de esta etapa, comenta las inmersiones realizadas en los tres sitios de muestreo.

«El Triángulo de Coral es reconocido por su importante biodiversidad y su excepcional cobertura coralina. Antes de estas primeras inmersiones, yo estaba ansiosa por descubrir el corazón del sistema mundial de corales, los arrecifes más bellos del mundo. Y no me han decepcionado, todo lo contrario; Y eso que, como microbióloga, acostumbro observar arrecifes y colonias.

Me asombró. Eso excedió todas mis expectativas: nunca antes, yo haa visto tantas especies de corales reunidas. Una cobertura de coral extremadamente densa de los fondos. Estaba en presencia de una estructura en 3D, con todos los tipos de colonias posibles, en todos los niveles.

Estas impresiones son particularmente ciertas para el primer sitio, donde quedé deslumbrada por el tamaño de los peces, la variedad de especies y su forma. En este primer lugar, había de todo. Esto muestra cuán saludables son estas colonias.

El segundo sitio fue también increíble, con espectaculares cantiles de coral, una biodiversidad aún extraordinaria. No tenía suficientes bolsas de muestreo para recolectar todas estas especies de coral. 
En el tercero, claramente, la situación era otra. Todavía muy hermoso, pero con muchas macro algas y, por lo tanto, unos desequilibrios de los ecosistemas. Cuando se ven demasiadas algas marinas así, es porque los peces no se las comen. La causa, a menudo, se encuentra del lado de la sobrepesca, o de la contaminación del agua.

Son muchas las especies que vi por primera vez en mi vida. A veces, en un mismo lugar, hasta 25 tamaños diferentes de 24 especies. Sin hacer un recuento estricto, estimo que vimos 450 especies diferentes entre estos tres spots. 

El Triángulo de Coral fue el escenario de numerosas evoluciones pasadas. Se puede comparar con África para la Humanidad, la cuna de todas las colonias del mundo. Estos corales-madres, por así llamarles, se han extendido desde allí a todas partes del mundo. Están pre-adaptados a las aguas poco profundas, donde hay mucha luz natural y altas temperaturas. Es posible que hayan evolucionado y  se hayan adaptado a las nuevas condiciones extremas en los océanos.

La gran diversidad de especies de peces ayuda a los corales a mantener una resistencia al cambio climático. Trabajan juntos, como una comunidad. Cuando un arrecife pierde su diversidad, pierde su capacidad de resistencia a los cambios, él deja de amortiguar los impactos.

Durante los últimos tres años, ocurrieron episodios de blanqueamiento en otros lugares; Estos arrecifes no son inmunes. Con la presión de las actividades humanas, incluida la sobrepesca y la tala de los bosques, las islas Salomón pueden ser las próximas víctimas en la lista."

 Entrevista por Vincent Hilaire.

31/10/2017

La acidificación de los océanos


Cada día, los océanos absorben una cuarta parte del CO2 antrópico emitido en la atmósfera, lo que modifica la química del agua de mar y acarrea una acidificación de los océanos debido a la disminución del pH del agua. El coral, al igual que otras especies calcificadas, se ve directamente afectado por este proceso de acidificación.

Durante la escala de Tara en Keelung, Taiwán, hemos entrevistado a Alexander Venn, científico investigador del Centro Científico de Mónaco, de visita en la National Taiwan Ocean University. Alexander Venn estudia la calcificación y la regulación del pH de los corales.

Desde la década de 1990, oímos mencionar la acidificación del océano. ¿Nos puede explicar exactamente de qué se trata?
La acidificación del Océano es un proceso en el cual el CO2 emitido en la atmósfera, acidifica el océano. No podemos decir que el océano es realmente "ácido"; Solamente se vuelve menos alcalino, debido a la disminución progresiva del pH del agua de mar. El dióxido de carbono es un gas ácido, que se disuelve en el agua de mar. Hoy, estimamos que la acidez de los océanos ha aumentado en un 30% desde el comienzo de la revolución industrial.

Cuando los investigadores consideraron seriamente el tema de la acidificación hace unos 20 años, la comunidad científica ya estaba preocupada por los efectos nocivos sobre los corales. Ahora sabemos con certeza que, en respuesta a la acidificación, muchos corales construyen sus esqueletos más lentamente.

También hemos descubierto que los corales saben cómo controlar y regular relativamente bien su pH interno. Cuando observamos una caída del pH del agua de mar, eso se acompaña de una disminución mucho menor del pH en el coral, donde él calcifica. Este principio se aplica a todos los organismos, animales y plantas: una parte muy importante de su fisiología está dedicada al control de su pH interno. Nosotros también debemos controlar nuestro pH sanguíneo porque si aumenta o disminuye demasiado, morimos.

¿Este descubrimiento es buena o mala noticia?
La buena noticia, es que los corales son potencialmente más resistentes de lo que esperábamos. El problema es que, de todos modos, su pH interno disminuye con la acidificación del agua de mar, lo que repercute en la calcificación.

Pero también planteamos la hipótesis de que los corales destinan más energía a la regulación de su pH interno cuando el pH del agua de mar disminuye. Si gastan una gran parte de su energía en esta regulación, tienen menos energía para dedicarse a otros procesos que son esenciales para la vida.

¿De qué procesos está hablando?
De la calcificación en sí. Sabemos que a medida que el pH del agua de mar disminuye y los corales luchan por controlar su pH interno, algunos de ellos producen un esqueleto más poroso y, por lo tanto, potencialmente más frágil, con grandes cavidades.
Imaginemos: Digamos que el carbonato de calcio de un esqueleto de coral es como el cemento o los ladrillos para una casa. Estos ladrillos se vuelven más costosos de producir. Si comparamos el esqueleto de coral con una casa, él  construirá una vivienda con pasillos, habitaciones y ventanas más grandes, pero como resultado, paredes más delgadas. Durante una tormenta, la estructura es menos resistente. 
Eso es lo que nos preocupa. Hemos demostrado que este fenómeno ocurre en una especie importante de coral, en Taiwán: Stylophora pistillata, el coral digitiforme (en forma de dedos). Es un gran coral ramificado que se encuentra en todo el Pacífico, el Mar Rojo y el Océano Índico. También es importante señalar que Stylophora pistillata es una especie relativamente resistente y que, aunque todas las especies de coral son capaces de controlar su pH interno, su capacidad para hacerlo varía. Con esto quiero decir que algunos corales son más vulnerables a la acidificación de los océanos que otros.
Necesitamos extender nuestra investigación a otras especies de coral para comprender el impacto de la acidificación en la calcificación de los corales.

Entrevista por Noëlie Pansiot (mayo del 2017).

 Y
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Alotau, Papúa Nueva Guinea


Habíamos dejado el apacible pueblo de Gizo en las Salomón, con algo de nostalgia. Al bordear las últimas islas del archipiélago de Salomón, la madre naturaleza nos regaló uno de esos momentos mágicos, de los cuales solo ella tiene el secreto: un banco de cinco delfines jugando frente a la proa de Tara, en medio de una puesta de sol de antología, bajo una magnífica nube cumuliforme.
Después de dos días de navegación sin vientos y con motores, sobre un mar liso, aplastado por un calor agobiante, la noche nos ofreció un cielo extraordinariamente estrellado, salpicado de millones de estrellas. En la madrugada, descubrimos un nuevo país montañoso y verde. El sol hace una tímida entrada, antes de establecerse generosamente.

Acabamos de llegar a Alotau, Papúa Nueva Guinea, un país de unos 7 millones de habitantes que ocupa  462,840 km² de la parte oriental de la segunda mayor isla del mundo (785 753 km²).
Alotau es una pequeña ciudad provincial de 15 mil habitantes, bien protegida en una ensenada de la costa norte de la profunda bahía de Milne Bay, escenario de la primera derrota japonesa en la guerra del Pacífico en 1942.
Mientras nos amarramos al muelle, se acercan unos curiosos atraídos por nuestra rara goleta.
– "¿Tara, es el nombre del barco? ¿De dónde vienen? "
  “De Francia”
– "¿Dónde queda?”
– "..."
Saldremos de Alotau el 1 de noviembre, rumbo a 3 sitios de muestreo, uno de los cuales está dedicado exclusivamente al estudio de la acidificación del agua y sus consecuencias sobre el coral. Aquí, las emanaciones del CO2 natural proveniente de los fondos marinos, modifican la química del océano, y ofrecen un laboratorio natural a los científicos, preocupados por el impacto del CO2 atmosférico sobre la biodiversidad marina. 

Vincent Hilaire.